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Ciencia

El planetario que muestra a las estrellas desde hace más tiempo

EFE
MONTEVIDEO, URUGUAY, domingo 08 de mayo 2016, actualizada 11:25 am

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Un enorme artefacto metálico preside la sala del Planetario de Montevideo, es el Spitz modelo B, el proyector en funcionamiento más antiguo del mundo, que desde hace más de 60 años muestra las estrellas y el cielo nocturno de Uruguay a quienes se acercan a esta institución de divulgación científica.

El Spitz empezó a funcionar en 1955, y además de ser el proyector planetario más antiguo en funcionamiento en el mundo fue también el primero que abrió el campo de la astronomía a la ciudadanía en un país iberoamericano, relató el director de la institución, Óscar Méndez.

Mediante un delicado sistema de engranajes, este instrumento de más de 500 kilos puede moverse y mostrar las estrellas que se observan desde cualquier latitud de la tierra gracias a las decenas de orificios por los que desprende pequeños halos de luz que dibujan cada uno de los astros en la bóveda de la sala.

"Una semiesfera muestra el cielo del hemisferio norte y la otra el cielo del sur", detalló Méndez.

Como si de algo mágico se tratase, la bóveda del planetario se oscurece y poco a poco aparecen las estrellas en el cielo, primero los planetas y las más brillantes, luego el resto de los astros.

El sistema de proyección cuenta también con "un proyector para cada uno de los cinco planetas que se ven a simple vista: Mercurio, Venus, Saturno, Marte y Júpiter; uno para el sol, otro para la Luna y uno más para las figuras que imaginamos en alguna de las constelaciones" explicó Méndez.

El control de todo se realiza de forma mecánica y cada semana la posición de las estrellas varía y se acompasa con los ciclos de las estaciones del año para, de esta forma, mostrar el cielo montevideano de la manera más fiel al día en el que se realiza cada proyección.

Cada año los trabajadores del Planetario tienen dos meses para poner a prueba su ingenio, desmontar el instrumento y buscar soluciones para los problemas que detectan debido al uso y el paso del tiempo.

"Al ser el instrumento planetario más antiguo del mundo en funcionamiento, sus piezas no las podemos encontrar en el supermercado de la esquina", bromeó Méndez, que explicó que, "de hecho, (esas piezas) no se fabrican más".

Por ejemplo, el tipo de bombilla que utiliza el planetario es importado año a año exclusivamente para que el Spitz siga funcionando.

"El Planetario de Montevideo es el único consumidor de estas lamparitas que se importan especialmente para que nosotros las utilicemos", aseguró Méndez.

Uno de los lugares a los que habitualmente recurren para conseguir correas ajustadas para la mecánica del planetario son las casas de repuestos de autos.

"Si fuera un auto, sería un auto de colección que tendría en su casa, entre algodones, un magnate petrolero de algún emirato", evidenció Méndez, quien indicó que la institución cuenta con dos técnicos que se dedican exclusivamente al mantenimiento de este instrumento "patrimonial".

"Paradójicamente, lo que nosotros gastamos al año en mantenimiento (...) es el equivalente a un auto usado de gama baja, o sea que, con lo que cuesta un auto usado que tiene unos años, nosotros mantenemos un Ferrari clásico de los años 50", subrayó divertido el director de la institución.

Más allá de lo pintoresco y singular de este planetario, lo que Méndez destacó del trabajo diario que realizan es su contribución a la divulgación científica.

"Un planetario debería ser un lugar del que la gente pueda salir emocionada con el hecho de que los seres humanos podemos explicar muchas cosas" aunque también existen muchas otras que "todavía no tenemos idea de cómo explicarlas" pero la ciencia contribuye a encontrar explicaciones.

"Si uno se emociona con la ciencia, como lo hace con un cuadro o con su equipo de fútbol en el estadio, le va a quedar el granito de arena y le va a picar el bichito de intentar explicar las cosas con un método, de preguntar el porqué y de no comprar dogmas", concluye Méndez.

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