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Internacional

'Cuando yo pueda ser política, ya será tarde'

EFE
ROMA, ITALIA, martes 23 de abril 2019, actualizada 10:11 am

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Lleva meses exigiendo a los políticos de todo el mundo mano dura contra el cambio climático y, aunque a Greta Thunberg le gustaría dedicarse a la política, teme que cuando sea lo suficientemente mayor para hacerlo ya sea demasiado tarde.

Greta (Estocolmo, 2003) reconoce que el tiempo pisa los talones de su generación: "No podemos esperar a que gente como yo crezca y seamos los que estemos a cargo de todo; hay que actuar ahora", urge en una entrevista.

"Hay muchas cosas a las que quiero dedicarme cuando sea mayor. La política me parece muy interesante y es una forma de marcar la diferencia, aparte de esto (los actos de protesta). Pero insisto: cuando sea lo suficientemente mayor para convertirme en política, ya será demasiado tarde", advierte Greta.

A sus solo 16 años, Greta se ha convertido en un fenómeno mediático. Prueba de ello son los coros con su nombre desde el escenario, las pancartas que llenan el centro de Roma alabando su empeño o las decenas de periodistas que siguen cada uno de sus pasos.

"No me gusta la atención y no quiero que esto parezca mi movimiento. Este es nuestro movimiento. Pero tampoco puedo quejarme porque yo misma me he puesto en esta situación", recalca con especial insistencia, y siempre con su habitual rostro serio y sus características trenzas.

Su objetivo, sostiene, es centrar el foco en la crisis climática y no en ella "como individuo", pero a nadie se le escapa que es, como mínimo, un ejemplo inspirador para jóvenes de todo el mundo.

Greta hace "pequeñas cosas" para cambiar sus hábitos. Por ejemplo es vegana, no toma ningún avión, recicla y ha reducido su consumo, un modo de vida al que ha conseguido sumar a su familia: su hermana pequeña Beata; su padre, el actor Svante Thunberg, y su madre, la popular mezzosoprano Malena Ernman.

Quiere trasladar a la gente lo que ella sintió cuando a sus ocho años descubrió el cambio climático a través de fotos y películas que les mostraron en el colegio. "Pensé que era muy triste, no me lo creía", confiesa visiblemente apenada. No se lo creía, dice, porque "si había una crisis existencial" como el cambio climático "tendría que ser la prioridad" y "no lo era porque a nadie le importaba", recrimina.

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