19 de junio de 2019 notifications
menu
EDITORIAL

¿Se democratiza el mundo del trabajo?

ALBERTO AZIZ NASSIF
lunes 20 de mayo 2019, actualizada 7:29 am


Enlace copiado

Después de una larga y muy complicada lucha de más de 25 años, México ha llegado a un nuevo modelo para regular la vida laboral en el país. Es necesario abrir espacios de análisis para ver los cambios de fondo. No es fácil dejar de lado el anecdotario de las mañaneras, la disputa cotidiana que dejan los dichos del presidente con sus antagonistas, su crítica a las organizaciones de la sociedad civil o a los organismos autónomos y el debate sobre los megaproyectos de la 4T. La reforma laboral modificará en los próximos meses y años la vida de millones de trabajadores y de cientos de miles de patrones. La reforma se anunció el pasado 1º de mayo.

El escenario de la reforma laboral abre la posibilidad de cambiar un universo dominado por la simulación, el control y la transa, y empezar a construir otro apegado a un Estado de derecho, con instrumentos democráticos y una mejor impartición de justicia. Antes de entrar en materia, se puede destacar una premisa para valorar este cambio. Detrás de este proceso hay un amplio grupo de actores, de académicos, laboralistas, legisladores, que durante años han insistido en la necesidad de tener una transición, una democratización del trabajo, similar a la que se hizo con el mundo electoral hace décadas. Sin duda, las nuevas reglas nos ubican en el comienzo de este proceso. Por experiencia sabemos que los cambios de reglas no llevan de forma automática a los cambios en la realidad, pero también sabemos que, si no se cuenta con una ingeniería de procesos, mecanismos y liderazgos, es imposible modificar las prácticas.

Las piezas del rompecabezas se fueron colocando para formar el conjunto: un cambio de régimen político fue un detonante básico; el largo trabajo de años para generar consensos; una mayoría en el Congreso; la coyuntura internacional y el cambio del TLCAN al T-MEC. La premisa básica para cambiar las condiciones laborales y mejorar el salario es contar con actores colectivos empoderados que puedan impulsar los avances. Existe un triángulo que servirá de base para un nuevo pacto de regulación en el trabajo: la democratización sindical, la justicia profesional y una base institucional para regular las relaciones entre trabajadores y patrones.

De forma puntual se pueden establecer algunas piezas que pueden cambiar la mala fama y el oscurantismo sindical. El voto personal, libre, secreto y directo será un instrumento poderoso para que los trabajadores puedan elegir a sus sindicatos, a sus liderazgos y puedan sancionar sus contratos de trabajo, nada más, pero nada menos. El esquema de juntas de conciliación y tripartismo será cosa del pasado, porque en su lugar se va a construir un Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, un organismo público descentralizado y con autonomía, que tendrá un carácter transversal en su junta de gobierno que se integrará por cinco miembros: los titulares del Trabajo y de Hacienda, y los titulares de tres órganos autónomos, el INE, el Inai y el Inegi, con lo cual se alimentarán los procesos electorales, la transparencia y la información. También se reformó el Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado para democratizar a este sector, lo cual le da al proceso un carácter de integralidad. Imaginemos en el Apartado B al SNTE y la CNTE en una elección de más de un millón doscientos mil afiliados, o en el Apartado A al sindicato del Seguro Social, con más de 400 mil integrantes.

¿Qué cambios son esperables con la reforma? Puede empezar a desaparecer la extorsión a las empresas con falsas representaciones; terminar con los obstáculos para impedir la democracia sindical y poner fin a la simulación de los contratos colectivos de protección. Sin duda, los cambios más importantes tienen que venir desde abajo, con la organización social y no por decisiones verticales de arriba. La reforma no hará esos cambios, pero sí podrá establecer condiciones para que se modifique la viciada dinámica laboral.

Los programas sociales que impulsa AMLO son ayudas, pero el cambio en la distribución del ingreso que pueda bajar los niveles de pobreza y desigualdad, sólo podrá venir de un nuevo pacto social en el mundo del trabajo…

Twitter: @AzizNassif

Investigador del CIESAS

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando más noticias...
Cargando tendencia...