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Cultura

Ojos literarios que observan la pandemia

Cinco autores comparten impresiones sobre la situación actual

DANIELA CERVANTES/ EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, martes 31 de marzo 2020, actualizada 11:11 am

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La importancia de la palabra escrita es fundamental para dejar un registro del tiempo que pasa. La necesidad de escribir brota en las almas literarias que utilizan sus plumas para contar historias, que sin duda, no pueden deslindarse del contexto con el que se topan de frente.

La visión de los escritores es importante por donde quiera analizarse. Son ellos los que traducen la realidad en textos que narran los tiempos. Sus plumas comunican y difunden la cultura, y lo que es más importante, dejan registro de la historia, una que podrá ser conocida cada vez que alguien lea su propuesta literaria.

Hoy, ante los tiempos de contingencia, resulta interesante hurgar en la mente de algunos escritores para conocer su visión respecto a la pandemia que actualmente paraliza el mundo. Así mismo para conocer si en algún momento centrarán su genio en esta situación y colocarán al COVID-19 como centro de alguna de sus obras.

VICENTE ALFONSO

La pregunta de cómo vive la pandemia alguien que se dedica a la literatura y si al trabajar en ello se es más sensible al hecho, el escritor lagunero respondió que entre las personas que se congratulan a las letras habrá reacciones tan diversas como en el resto de la sociedad. Él, dice, es afortunado porque desde hace años su modo de trabajar se liga a estar recluido la mayor parte del tiempo en su casa

"Claro, antes de comenzar un libro salgo a la calle a hacer trabajo de investigación y reporteo, pero eso toma sólo unas semanas y escribir el libro lleva años. Es un trabajo muy solitario y que en realidad requiere de muy pocas cosas: una libreta, una computadora, los apuntes y fichas para tener a la vista lo más relevante de la investigación previa. La jornada de sana distancia me agarró con todo eso a la mano y paso las mañanas como las he pasado en los últimos quince años: escribiendo, leyendo, tomando notas". Las tardes las dedica a su hija, mientras su esposa la novelista y académica Iliana Olmedo, se pone a trabajar.

Respecto a la cuestión de cómo la literatura puede favorecer a la sociedad en este escenario de incertidumbre, Vicente mencionó qué "más allá de que leer es una magnífica manera de paliar el tedio del encierro, veo esta emergencia mundial como la oportunidad para replantear las prioridades que tenemos. Nos hemos volcado en el consumo. Como bien ha apuntado el filósofo Zygmunt Bauman, los momentos climáticos de la vida contemporánea tienen que ver con el consumo, es decir, con el momento en que compramos las cosas, no cuando las utilizamos".

Expresa que no quiere pecar de optimista, pero dice, desea pensar que "una de las consecuencias de esta pandemia será hacernos reconsiderar que nuestras relaciones con el mundo no tienen porque ser de consumo".

Platica que por su parte realiza un registro del día a día de una historia que, dice, no sabemos cómo acabará. "Desde el primer día empecé una libreta de notas, una bitácora. No es un ejercicio nuevo: mi esposa me ha convencido de que es útil hacer lo que recomendaban autores como Mary McCarthy, Sergio Pitol, Carme Riera y Ricardo Piglia: llevar un diario es una cantera que nos permite registrar día a día no sólo datos y detalles, también el progreso emocional".

NADIA CONTRERAS

La académica, escritora y tallerista mexicana originaria de Colima, pero residente en La Laguna, no duda que alguien lleve registro de lo vivido en los últimos meses, un cuaderno o una bitácora, ya sea física o digital.

Ella, comparte, encontró en las redes sociales una plataforma para compartir poesía, género del que se especializa, pues cree que "en medio de las noticias aterradoras, las cifras de contagiados, decesos, el sistema de salud tan enclenque, los impactos negativos de la economía en un país donde hay una pobreza sin precedentes, (es) la literatura, la poesía, un aliciente".

A la cuestión de cómo ayuda la literatura a la sociedad en tiempos de crisis, la poeta asegura que leer sosiega. "De pronto, estamos inmersos en otro mundo y son otros personajes los que nos circundan. Leer es escuchar a otros, entenderlos, ser empático con la situación que nos presenta el autor; sin embargo, esto trasciende al libro. Leer nos lleva también a una conversación con la persona que tenemos enfrente o al lado, reconocer nuestros problemas, nuestras angustias, nuestros miedos y crear estrategias para enfrentar cada vicisitud".

¿Existe en ti la necesidad de dejar registro sobre este acontecimiento histórico? "No he escrito nada relacionado con la pandemia. Quizá porque de golpe hay mucha conmoción. Necesito una mirada fría sobre lo acontecido para poder escribir sin que me derribe. Hay mucha incertidumbre, dolor, miedo y no tengo ni corazón ni estómago para todo esto".

SIDHARTA OCHOA

Narradora y ensayista de Baja California, Sidharta Ochoa, piensa que la contingencia actual se experimenta igual en todas las profesiones, lo que sí, refiere, es que la falta de pagos anteriores complica la situación de todo aquel que se dedica al arte y la cultura. De antemano, asegura que la cultura ha sido muy golpeada en cuestión de recorte de presupuestos y ahora frente a un escenario de pandemia "la preocupación de diversos trabajadores de la cultura tiene qué ver con la ausencia de pagos para sobrevivir".

"Igual que todas las personas que sobreviven del comercio. Alemania ya destina 50 mil millones de euros para preservar la cultura en tiempos de la emergencia sanitaria". Escenario que lee, en México está muy lejos por suceder.

Sobre la funcionalidad de la literatura en momentos de crisis, Ochoa, refiere "La literatura siempre será el espacio donde todos recordemos la sentencia: esto también pasará. Sobre cualquier adversidad siempre habrá un testimonio de que grandes cosas pueden pasar en momentos de grandes catástrofes. Al mismo tiempo la literatura nos enseña que siempre es el ser humano el que hace que las cosas sean peores".

Actualmente trabaja en un texto para una traducción de una editora brasileña. Dice que para ella la reclusión es una oportunidad de introspección. "porque la mente no está ocupada en tareas sin importancia. Es difícil pero quizá algo salga de todo esto. La vida sigue dentro de la cuarentena. O como decía un amigo psicoanalista: 'no Sidharta el problema de fondo es no morir'".

ILIANA OLMEDO

La escritora mexicana también otorgó su mirada respecto a cómo vive la pandemia alguien que se dedica a la literatura. Para ella "la profesión del escritor es, por su naturaleza (se sustenta en la lectura y a escritura), muy solitaria. Así que podríamos decir que vive en cuarentena. Por supuesto que también participa en la vida social de su comunidad, en presentaciones, conferencias o actos públicos, pero estas actividades representan una mínima parte de su labor. En este sentido, los escritores tienen aptitudes y experiencia previa para mantenerse activos en este periodo de aislamiento. En cierto sentido, los favorece".

La también investigadora y profesora opina que ante este panorama de incertidumbre la literatura explica, muestra ejemplos de escenarios similares y da respuestas.

"Existen textos estupendos acerca de estados de aislamiento que muestran las maneras como el ser humano se enfrenta a estas situaciones anómalas, sobrevive y crece. Aprende a convivir consigo mismo. En estos días han circulado varios de ellos en las redes, el Decameron, Robinson Crusoe, El Conde de Montecristo… La literatura también hace hipótesis acerca de escenarios posibles en el futuro, con virus o no, como las novelas y relatos de Phillip K. Dick".

Sobre si su pluma pretende dejar algún registro sobre el difícil tiempo por el que hoy atraviesa el mundo, Iliana Olmedo expresa que "estar confinado es para cualquiera una inmejorable oportunidad para desarrollar sus aptitudes creativas. Contar historias nos permite suponer, proponer escenarios y encontrar rutas ante cualquier situación extraordinaria. Por razones de salud, sufrí una cirugía mayor el 28 de febrero, y mi cuarentena empezó desde entonces. Yo he escrito diarios desde que tenía diez años, así que a ese primer aislamiento, que no sólo me impedía salir, sino moverme, se sumó la narración de este nuevo periodo".

SAÚL ROSALES

Por su parte el escritor lagunero reflexiona que alguien que se dedica a la literatura (narrador, poeta, ensayista, cuentista, dramaturgo, guionista) ha de vivir estos tiempos de pandemia igual que la mayoría de la gente: atento a sí mismo y a su entorno. Un entorno que, dice, por el contexto de pandemia es todo el mundo.

"De esa manera estará en condiciones de dar respuesta a su realidad. Por su condición de intelectual, puede suponérsele una sensibilidad si no especial, si más desarrollada, fruto de sus lecturas y de su capacidad de observación cultivada de manera simultánea con su oficio. El escritor que más observa es el que tiene más cosas que decir. La pandemia proporciona la oportunidad de observar la realidad desde nuevas ópticas. La realidad bulle de nuevas circunstancias individuales y sociales, es decir, de sugerencias para el escritor".

Por otro lado, puntualiza que es limitado el modo cómo la literatura puede favorecer a la sociedad en el borrascoso mar en que ambas viven con motivo de la pandemia. "Pienso en que si se considera a la literatura como un factor de esparcimiento se puede pensar con pragmatismo en que es susceptible de ayudar a la sociedad a soportar los embates de la pandemia contra el ánimo, las carencias, las insuficiencias".

Saúl Rosales explica que las limitaciones que actualmente viven los escritores, en concreto, la imposibilidad de encontrar dónde publicar, debilita la idea de dejar un testimonio respecto a la pandemia que se vive hoy en día.

"La crónica sería el género más apto para compartir horizontal y verticalmente un punto de vista sobre este hecho importantísimo de la pandemia. La crónica conviviría con sus contemporáneos y se convertiría en fuente testimonial para el futuro. (Pero) No hay dónde publicar".

La inquietante información cotidiana acerca de los avances de la pandemia y las débiles respuestas, dice el maestro Saúl Rosales, son estimulantes que bullen día con día alentando a las manos para que se pongan a escribir del gravísimo acontecimiento histórico que nos tocó vivir.

Vicente:

* Buen viaje, décimas para niños de Frino.

* Los once de la tribu de Juan Villoro.

Nadia:

* El último hombre de Mary Shelley.

* Tarde o temprano de José Emilio Pacheco.

Sidharta:

* Polvo en el reloj de arena de Arno Jundze.

* Pandora de Liliana Blum.

Iliana:

*La historia interminable de Michael Ende.

*Loba de Verónica Murguía.

Saúl:

*La peste de Albert Camus.

* Visión de los vencidos de Miguel León-Portilla.

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